ELEGIMOS LA GENTE


Se dirá que la culpa la tuvo el calor de la noche sin aire acondicionado y ventiladores, pero fue el encuentro de tantas personas que sin conocerse se reconocían en la misma preocupación, el buen trato y la potencia de las ideas que intercambiaron, el que provocó una asamblea tan cálida. Esas que valen, con gente que viene de distintas partes porque quiere decir y escuchar, quiere participar y no acepta ser prescindente en esta hora difícil del FA, del cual nos sentimos tan responsables como quien más.

Desde el miedo al vaciamiento del FA de militantes, activistas, medios y acciones; del miedo por las contradicciones propias y la falta de entendimiento o la angustia por la soledad del gobierno sin su partido en la calle; de la ausencia de señales que llamen a la esperanza y la acción por parte de una dirección ignorada, es que reafirmamos lo que nos enseñó Seregni, y unimos mil miedos para formar un solo coraje.

Vamos a promover el FA del pueblo –de toda aquella persona que se sienta frenteamplista sin discriminación de ningún tipo– y vamos a defender su alegría de ser, de estar cambiando el país, de seguir proponiéndonos metas superiores de igualdad, libertad, fraternidad y democracia.

Un FA latiendo con el pueblo nos reclama una campaña abierta y activa, con la gente participando en asambleas, foros y mítines, con dirigentes y postulantes enredándose en el llano, de donde surgirán ideas revolucionarias para el FA que necesitamos. Nada ni nadie supera la inteligencia colectiva ni la potencia popular. Seremos agitadores de su despliegue en todos los puntos cardinales y en todos los espacios políticos. Campaña y candidaturas enriquecidas por este intercambio se llenarán de respuestas concretas para las incertidumbres que expresa la gente y que demandan de esta fuerza política el imprescindible protagonismo para el proyecto del Uruguay del futuro.

Con este objetivo nos embarcamos en la promoción de la más amplia democracia participativa que el FA se haya propuesto porque no hay fines democráticos sin medios democráticos. Porque ya no alcanza con la tradicional elección dominical y tenemos muchos y graves problemas como para no cambiar lo que venimos haciendo. Aprendemos de sindicatos y otras organizaciones que experimentan hace años formas mucho más flexibles y facilitadoras del ejercicio del sufragio con todas las garantías: hay que ir a buscar el pronunciamiento frenteamplista allí donde se encuentra la gente, hay que utilizar internet para llegar dentro y fuera de fronteras. Hay que tener tiempo de sobra.

Necesitamos parid